lunes, 11 de diciembre de 2017

VIAJE A GRANADILLA


Sustituimos el hielo de la meseta norte por el agradable y templado ambiente de la submeseta meridional al tiempo que surcamos el peniplano extremeño camino de Granadilla, histórico núcleo abandonado, península en la actualidad después de la construcción del embalse de Gabriel y Galán,

Hemos rebasado Zarza y sus campos de cultivo, los esqueléticos pizarrales de jaras y retamas, los alóctonos pinares y por la estrecha vía del istmo hemos llegado a Granadilla.

El impresionante castillo de la Casa de Alba, construcción del último tercio del siglo XV, se yergue sobre el pueblo que fuera de fundación musulmana, reconquistado en el siglo XII y convertido en bastión de la cuenca del Alagón. Restaurado, desde él se domina el caserío de la población, las aguas embalsadas, los pinares de repoblación y todo un cíngulo montañoso que culmina en la Sierra de Béjar.


En los años sesenta se abandonó definitivamente Granadilla para en 1980 ser declarado Conjunto Histórico Artístico y más adelante comenzar la restauración de parte del conjunto, tarea que continúa en la actualidad, proporcionando una grata sorpresa al visitante.















martes, 5 de diciembre de 2017

MADRUGADA ILUMINADA POR LA LUNA

Desde Casa Rural Fuentes de Abajo hemos disfrutado de una madrugada iluminada por la luna y más, tal como se observa en imágenes.




domingo, 3 de diciembre de 2017

MONLEÓN


La villa medieval de Monleón, situada a poco más de veinte minutos de San Esteban de la Sierra, bien merece una visita, tanto por el enclave, el urbanismo, los restos de muralla, la torre del homenaje, las tres puertas de acceso al recinto, la Historia ligada a la villa o la literatura recreada a través del romancero por García Lorca en Los Mozos de Monleón.

Esta fría tarde de diciembre hemos recalado en el lugar cuando el viento soplaba y el mortecino sol para nada paliaba la gélida temperatura.

Rodeado de leyendas…, verraco, cuerno de oro para llevar a cabo la construcción de la cerca…, lo cierto es hay constancia desde el siglo IV antes de Cristo de la existencia de algún asentamiento, ya en el propio enclave del actual Monleón o en lugar cercano tal como se puede ver a través de la escultura zoomorfa del verraco. Este tipo de escultura, frecuente entre los pueblos ganaderos  del oeste hispano, con variantes de toro, jabalí, cerdo…, parece que pudo tener carácter propiciatorio, defensa de la ganadería o ser un hito en las rutas ganaderas tal como dicen los expertos.  Pero será a partir del siglo XII cuando esta villa ubicada en alto y estratégico punto sobre la confluencia del Riofrío y el Alagón, comience la construcción amurallada que con sucesivas reformas acabaría en el siglo XV. Tres poblaciones amuralladas y con castillo fueron claves en el proceso de reconquista y repoblación siguiendo la fosa del Alagón: Monleón, Miranda del Castañar y Granadilla, ya en la provincia de Cáceres.

Significativa es la Historia del alcalde Rodrigo Maldonado quien actúo de forma autoritaria, a quien apresó el Rey Católico y perdonó la vida ante el rendimiento de su mujer, un tanto levantisca.

Conserva Monleón el castillo con su torre del homenaje, las tres puertas de la muralla: la de la Villa, la de Coria y la Puerta el Sol. Se mantiene la traza urbana de estrechas calles, sinuosas, sin plan preconcebido, donde alternan viviendas tradicionales de escasa altura de piedra corneana y granito con otras más modernas que intentan conservar algunos de los elementos del pasado. Da la sensación de núcleo muy constreñido dentro del recinto murado y bajo la autoridad del señor.

En un día como hoy podríamos pensar que estamos ante un pueblo muerto; solamente la berrea de ganado estabulado y el rezo que escuchamos al acercarnos a la iglesia han roto el sepulcral silencio vespertino.

Bien conocida es la canción de Los Mozos de Monleón que, aunque con distintas versiones, la más conocida es la de García Lorca. La misma ha sido cantada entre otros intérpretes por Nati Mistral, Teresa Berganza, Ana Belén, García Calvo…






















sábado, 2 de diciembre de 2017

PRECIOSO PASEO MATINAL

La fuerte helada de la noche no ha impedido realizar un bello recorrido en el que se ha podido apreciar un poco de todo.

Las imágenes hablan por si mismas:



















viernes, 1 de diciembre de 2017

LAGUNA NEGRA



Han pasado años desde la última visita a la Laguna Negra y el posterior ascenso a Urbión, tierras sorianas que nunca te defraudan, que recorres emocionado y no dejan de sorprenderte, fascinarte…, aunque muchas veces las hayas hollado.

Es una apacible mañana de otoño de luz radiante, cielo nítido  azulado, verdes ramajes del  extenso pinar, grises troncos de  hayas que han perdido su ropaje, amarillos robles dispersos, oscuras y sombrías rocas del enorme cantil que acompaña mi marcha.






Reina el silencio mientras caminas y observas; te detienes y escuchas el grato y melodioso discurrir de la menguada corriente en año de sequía; la suerte te regala por instantes  el agateador común al tiempo que sobrevuelan las altas copas de los pinos rapaces de porte.  Llega el olor del descamado pino de truncada cresta y grises barbas, la humedad de recientes aunque escasas lluvias, de las hojas que circundan el tronco del haya, del agradecido musgo saturado. Respiras profundo; no puedes dejar escapar el mágico instante que te proporciona tan agradables sensaciones. Contemplas la pequeña fuente que surge bajo los grandes bloques otrora modelados por la fuerza del glaciar, sobrepasas  el viejo tejo, recuerdas tus diversos viajes y te  preguntas qué te hizo descubrir y gozar estos lugares; ¡fue el estudio del  paisaje…, fue la literatura machadiana…!  En esos instantes recurres a los versos de Machado, a Campos de Castilla, a La Tierra de Alvargonzález y, al contemplar las hayas vienen a la mente:

Las hayas son la leyenda.
Alguien, en las viejas hayas,
Leía una historia horrenda,
De crímenes y batallas.
¿Quién ha visto sin temblar
Un hayedo en un pinar?

Conforme te acercas a la laguna de aguas apresadas por el gran circo morrénico, te asaltan los versos que por  la Tierra de Pinares toda resuenan:

“La tierra de Alvargonzález
Se colmará de riqueza,
Y el que la tierra ha labrado
No duerme bajo la tierra”

Ya en el borde de la Laguna Negra, recorres la pasarela, contemplas las gélidas y tranquilas aguas, fijas la mirada en los enormes depósitos de la margen opuesta donde el serbal, el haya, el pino…, crecen entre  bloques en cuesta bajo la  gran muralla pétrea que ciñe la hermosa lámina de agua. Y nada tan hermoso como de nuevo leer a Machado y embeberse del paisaje que nos rodea:

….”agua transparente  muda
Que enorme muro de piedra,
Donde los buitres anidan
Y el eco duerme, rodea;
Agua clara donde beben
Las águilas de la sierra,
Donde el jabalí del monte
Y el ciervo y el corzo abrevan;
Agua pura y silenciosa
Que copia cosas eternas;
Agua impasible que guarda
En su seno las estrellas”.

Sobre el alto farallón destaca el verde de los pinos frente a los cenicientos abedules recortados sobre el azul celeste, pinos que  ralean en las elevadas tierras hace tiempo recorridas para observar y disfrutar las lagunas de estas sierras. Tal vez, con más tiempo, intentemos nuevamente la atractiva empresa. No la descartamos.

Allá donde acaba la pasarela hay restos de la nieve caída en los días pasados. Al tomar contacto con ella no puedes sino recordar aquella jornada en la que la nieve todo lo cubría y la laguna era un duro bloque de hielo. De ello hace lustros, cuando daba igual pisar la nieve, subir por verticales paredes, recorrer kilómetros sin fin y siempre sin apreciar riesgos.







Cuesta abandonar el lugar pero es obligado. Con cuerpo y alma reconfortados, al disfrutar de tan excelsa escena, por hoy nos despedimos de esta laguna de leyenda.