lunes, 17 de enero de 2011

SAN ESTEBAN DE LA SIERRA:IMÁGENES DE LA MISMA JORNADA

    







A las nueve y media de la mañana del día quince de enero éste era el panorama del Bardal y los Riscos desde el camino de Bajenoso.

Frente a la suave y limpia mañana en el fondo del valle, las nieblas llegaban hasta la Jara, Majahonda y el Bardal y cual  humo de  hoguera  ascendían vertiginosas hacia los Riscos para poco después desaparecer.

Era un espectáculo observar, como si de epopeya griega se tratara, cómo el denso hidrometeoro oponía resistencia al poderoso Helios que libraba su propia batalla tratando de desperezarse como homérico Titán.




Entre las diez y las doce de la mañana,  camino de Valmedroso, Prado Concejo, las Huertitas, Majallana y retorno por Valdeconejos, la atmósfera era la  más impoluta que uno pudiera imaginar.  Los previos días de lluvia habían limpiado el ambiente y nos regalaban una mañana espectacular. El regato Valmedroso había incrementado el caudal, por los caminos corría una “paradera” para regar y bajo el musgo surgían pequeños hilos de agua que se perdían entre la tierra y la hojarasca. Los erectos menhires parecían más excelsos que nunca y al mirarlos uno pensaba en las ciclópeas fuerzas del interior terráqueo y los poderosos agentes externos artífices de tan impresionantes moles.

La búsqueda de la  pasada huella humana daba su fruto entre la satisfacción y las mil interrogantes. Es tanto el esfuerzo realizado por quienes nos precedieron que resulta difícil comprender el olvido secular.   

Desde la era del Prado Concejo, la vista alcanza  el lejano cíngulo  montañoso del Sistema Central  donde la Peña ocupa posición prominente. Allá confluyen y se hermanan las regiones de Castilla y León y  Extremadura, tan próximas y tan diferentes.

Ya en Valdeconejos, San Esteban queda a tiro de piedra. Ocupa el fondo del valle en la margen izquierda del Alagón, río que serpentea entre las hercinianas montañas camino de Extremadura.  







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