miércoles, 4 de diciembre de 2019

DONDE SE FUNDEN LOS CAMINOS

Cabe pensar que desde los más lejanos tiempos, las migraciones animales en busca de pastos y el hombre de alimento corporal o del espíritu, establecerían unas rutas naturales que con el tiempo se consolidarían como vías de descubrimiento, conquista, económicas, religiosas etc.

Una de las encrucijadas de caminos más importantes en la península Ibérica desde la antigüedad hasta nuestros días se halla en la provincia de León, hablamos de Astorga, la Asturica Augusta de los romanos; un lugar neurálgico en las calzadas romanas junto con Emerita Augusta, Corduba y Caesaraugusta.

Aunque se habla que desde la Prehistoria existían corrientes peregrinas que se dirigían hasta el Finis Terrae, será a partir de mediados del siglo X cuando la otra vía que confluye en Astorga, Camino de Santiago (Camino Francés) se institucionalice como itinerario peregrino tras el pacto tácito entre la Iglesia de Roma y la Orden de Cluny. La importancia de Astorga se incrementa especialmente a partir del siglo XI cuando la Ruta Jacobea es un hervidero de gentes de los más diversos orígenes y estratos sociales.


En la actualidad, el Palacio Episcopal de Gaudí se ha convertido en el Museo de los Caminos, sabia elección al no haberse utilizado nunca como residencia del obispo y ser un emblemático edificio del neogótico que bien merece ser visitado al viajar hasta Astorga. 













sábado, 30 de noviembre de 2019

EL EJÉRCITO DE ARCILLA DEL EMPERADOR

Aún tratándose de réplicas  no deja de sorprender la exposición que en estas fechas puede apreciarse en San Eloy, Plaza de San Boal, Salamanca.

Tras ver un vídeo explicativo de aproximadamente media hora es posible recorrer la sala, observar los diferentes tipos de guerreros, armas, otra serie de objetos y paneles informativos que nos acercan a la China del siglo III previo a nuestra era. Sin lugar a dudas, una excelente exposición.

















viernes, 22 de noviembre de 2019

POR TIERRAS DEL CAMERO NUEVO



Desde el Puerto de Piqueras a Logroño, la trepidante carretera  discurre a lo largo de más de setenta kilómetros dejando a un lado y otro el fascinante paisaje del Camero Nuevo, la denominada Tierra de Cameros de abrupta geografía surcada por las diversas corrientes que descienden desde Cebollera para conformar el río Iregua. La vegetación autóctona de robles, hayas, acebos…, se mezcla con el alóctono pino proporcionando abigarrado colorido durante el otoño al tiempo que la masa pinariega se convierte en  riqueza maderera en territorio donde antaño imperaron los grandes rebaños de merinas trashumantes. Fue la cabaña ganadera que trashumaba a través de la Cañada Real Galiana hasta el Valle de Alcudia, la base económica fundamental de los dos Cameros hasta la crisis y desaparición del Honrado Concejo de la Mesta. Como referencia,  Luis Vicente Elías ofrece cifras relativas a la segunda mitad del siglo XVII cuando las tierras de Villoslada de Cameros, Ortigosa y Lumbreras sumaban más de 270000 cabezas de ovino. Durante siglos la industria de la lana inundaba toda la comarca, siendo tal su importancia que al decir de sus habitantes “se tejía la lana de media España”.

El deforestado paisaje del ovino se ha regenerado,  regalándonos en la actualidad una de las más bellas estampas de la vertiente norte del Sistema Ibérico. Al  hermoso paisaje natural hay que sumar la cuidada imagen de algunos de sus pueblos, Lumbreras, Villoslada, Ortigosa, el Rasillo o Nieva, entre otros, que alardean  de vieja hidalguía con los variados blasones de sus fachadas.  



















jueves, 21 de noviembre de 2019

LA BELLEZA DEL ROMÁNICO

A lo largo y ancho de la geografía española, más en la mitad septentrional y en torno al Camino de Santiago, Camino Francés, hallamos cientos de iglesias de estilo románico, diferentes según los siglos de construcción, territorio, influencia, tamaño, piedra de construcción, decoración, etc. Pero en todas ellas impera el aire de recogimiento que imprimen sus escasos puntos de luz, la piedra siempre presente en sus muros y una aparente sencillez que no  es tal si observamos la educadora escultura y muchas veces la complejidad de lo que se quiere transmitir.


Contemplar una iglesia del románico, ya sea del lombardo, del jaqués, del porticado, del de transición…, nos traslada a la oscura Edad Media, oscura en muchos aspectos y pletórica de imaginación en el arte del románico, arte que sigue emocionándonos y ante el que nos detenemos ensimismados aun desconociendo el significado profundo de aquello que observamos. Continúan extasiándonos las abocinadas puertas y ventanales, los robustos muros pétreos, los pilares y bóvedas, los semicirculares ábsides, la oscuridad que rezuma silencio humano y lentas expresivas palabras del alma.

San Juan de Rabanera, románico soriano, no es la manifestación más conocida de la capital. Santo Domingo, la Concatedral o San Juan de Duero,  son ejemplos  de románico más visitado y con publicidad de la  que carece San Juan de Rabaneda. Ello no es óbice para que bien merezca acercarse hasta ella y disfrutar de la belleza tanto exterior como interior y cuanto transmite la huella artística del medioevo.