miércoles, 6 de febrero de 2019

MAÑANA DE INVIERNO

Aquella mañana de invierno nuestros amigos de Madrid nos pedían novedades acerca de hallazgos rupestres y, claro está, nos acercamos a un bonito lugar donde en menos de cien metros cuadrados habíamos localizado dos tumbas y un lagar.




Había pasado bastantes veces por allí y no había visto indicios de nada más, pero ese día, anclado sobre el húmedo suelo le dije a José Antonio que estaba seguro de pisar una tumba o un lagar a lo que Angelina, incrédula, dijo que no se veía nada, que realizara una foto en ese instante y otra cuando hubiera indagado. Pedía que se las enviara a ver si era cierto o no.



La semana siguiente comprobamos que no nos habíamos equivocado. Enterrado se encontraba un pequeño lagar rupestre.





miércoles, 23 de enero de 2019

PENILLANURA SUR SALMANTINA


A un lado y otro de Sierra Menor, así conocida históricamente…, o lo que es lo mismo, la alineación montañosa a la que se acogen en sus laderas núcleos como Frades, Las Veguillas o Cortos, se extiende el amplio territorio de la penillanura sur salmantina, suelo endeble de pizarras que a veces emergen como afilados  dientes o uñas de diablo, resaltes de resistentes cuarcitas y en general  tierras  onduladas  surcadas por  zigzagueantes e intermitentes arroyos que siguen pequeñas vaguadas.


Los viejos encinares, a trechos quejigales, ocupan gran parte de la superficie que se extiende al  norte hasta cerca de la capital y por el sur hasta Sierra Mayor, la sierra que se eleva sobre Linares, Navarredonda y Tamames. Paisajes adehesados y grandes propiedades dominan este territorio donde prolifera el ganado vacuno, ovino y porcino y donde el toro bravo vive en libertad.



Bajo la apariencia de un paisaje monótono, de amplio peniplano y monocromía marcada por el encinar, se esconde un paisaje de indudable estética que requiere ojos para mirar y corazón para sentir.
   

Asomarse desde los Sierros de Cortos, las Veguillas o Castroverde hacia el dilatado paisaje de infinita magnitud por el norte o hacia el que se funde con las elevadas sierras de verde, gris, y blanco es el mejor ejercicio de relajación para la vista y el espíritu. Siendo un paisaje intervenido por el hombre, invaden   sensaciones  de paisaje virginal, de  vastas extensiones por donde trashuman en libertad ungulados y herbívoros de diferente porte.



Viajar tranquilamente por sus carreteras, adentrarse en los caminos, seguir paredes y vallas, nos acerca al interior de esta tierra diversa, de encinares cuajados que cual bosques de columnas sostienen redondeadas copas, de montes huecos de definidos verdes en suelo y vuelo, de olivadas encinas que cual danzarinas de varios brazos marcan el ritmo del momento, de viejos troncos combados, retorcidos, huecos, solitarios que impávidos resisten el paso del tiempo.







Y al avance viajero, una pequeña corriente y remansos en forma de media luna, singulares abrevaderos que retienen las aguas en campos sedientos. Aquí y allá vuelo de rapaces, ramas y postes como posaderos; praderías, arroyos y charcas como lugares de  picoteo y alimento. 




A distancia, pequeños pueblos y caseríos, inmersos en un mundo cada vez más vacío, de hombres convertidos en urbanos que cada día se acercan a la atención del ganado; de casas abandonadas, de otras restauradas…, sin mayores y sin niños. 



jueves, 17 de enero de 2019

FOTOS AÉREAS 2017

Como contraste con las fotos del último tercio del pasado siglo, os mostramos ahora dos imágenes del mismo paisaje, Hituero y zona de Majahonda y Bardal realizadas en el 2017. Como podéis ver las diferencias son ostensibles.

miércoles, 16 de enero de 2019

FOTOS AÉREAS


La emigración hacia las ciudades y el extranjero ya se había iniciado cuando se realizaron estas fotos aéreas. No son las del vuelo americano de 1957 donde el territorio cultivado ocupaba una superficie mayor que la que aquí se muestra. Estas fotos fueron tomadas entre 1973 y 1986 pudiéndose apreciar una serie de parcelas abandonadas, tanto en una imagen como en la otra.

Cualquier natural de San Esteban puede identificar perfectamente una de las fotos. La otra es un poco más complicada sobre todo teniendo en cuenta el estado actual. Fijaros en la sucesión de paredones tan impresionante que nos ofrecen estas estampas y tal vez encontréis alguna pista.


Si rastreáis en fotos actuales que he introducido en facebook o en el blog tal vez consigáis saber de qué paraje se trata al tiempo que veis la evolución sufrida. Hay más indicadores...


lunes, 14 de enero de 2019

TERAPIA...


Parece que fue ayer cuando lo que hoy son robles, castaños, quejigos, alcornoques y denso matorral entre grandes rocas, hace varias décadas fue una sucesión de paredones que sorteaba los bloques rocosos serpenteando ladera arriba. Allí creció la vid, olivos, frutales y se irrigaron productivos huertos en pequeños bancales.

Aún recordamos el arreglo de caminos, el recebo de las parras, la tarea de sarmentar, la recogida de almendras, las uvas de Jerez, los ricos higos de la pequeña higuera junto al manantial y cómo no, las  vendimias con los cestos paredón abajo y las caballerías descendiendo con pesadas cargas por las estrechas veredas.

Hollar esta tierra entre el inextricable matorral es hoy una aventura y ubicar los lugares a donde tantas veces fuimos es ardua tarea.


Muchas veces nos hemos preguntado cómo, ante la hostil apariencia de este paisaje, el hombre primitivo pudo asentarse, algo que es indudable por la huella milenaria que dejó tras de sí y, cómo el del siglo XX llegó a aprovechar hasta el más pequeño de los ostugos entre los granitos. ¿Hubo presión demográfica y  ante la necesidad encontraron aquí lo necesario para vivir? ¿Sintieron una especial querencia por esta ladera protegida?

En tiempos recientes hemos conocido personas con edad que a diario visitaban y trabajaban este territorio; otros, sin tierras ya que cultivar, sentimos una especial atracción por este singular paisaje que a menudo escudriñamos y que tantas emociones  nos provoca; es terapia,  purificación...



jueves, 10 de enero de 2019

HASTA RANDO

Despejado el camino entre San Esteban y el Tornadizo, los amantes del senderismo pueden disfrutar de un itinerario a través de ambas márgenes del río Alagón con un recorrido de 18-20 km, dependiendo de los atajos que tomen.

El itinerario puede iniciarse indiferentemente en el Tornadizo o en San Esteban llegando hasta el puente de Rando como punto más extremo. Desde nuestra óptica personal lo ideal es hacerlo en sentido opuesto a las agujas del reloj.

Si se comienza en San Esteban, lo mejor es seguir la Ruta de los Lagares Rupestres, enlazando posteriormente con la antigua calzada de Béjar a Tamames que cruza el puente de Rando y a no mucha distancia desviarse hacia el Tornadizo.

En imágenes mostramos una zona de alto interés para los entusiastas de los roquedos, sus formas y posible interpretación. Para quienes deseen conocer más sobre la Ruta de los Lagares Rupestres y sobre Rando les proporcionamos dos enlaces:
http://desdefuentesdeabajo.blogspot.com/2016/10/ruta-de-los-lagaresrupestres-donde-la.html
http://desdefuentesdeabajo.blogspot.com/2017/01/paisajes-con-historiarando.html







Erita Juan Bueno, margen izquierda del Alagón, desde donde se aprecian parte de los roquedales que se ofrecen a continuación

Puente de Rando.
















TERAPIA Y CATARSIS

Cuantas ocasiones había contemplado el lugar desde lo alto, me parecía lóbrego y cada vez más insignificante ante el avance del bosque galería.

Una mañana en la que ascendía la cuesta, al echar la vista atrás descubrí que lo oscuro se había transformado en escena luminosa, que el azul cielo se reflejaba en las aguas, que elevados troncos eran su compañía y que el tupido matorral los escoltaba...

Nunca sabemos cuál puede ser la influencia de una imagen, una palabra, una sonrisa, un gesto..., cuál su impacto anímico, cuál su valor estético, emocional, cuál su poder de purificación. Por ello, ¿no hay situaciones e imágenes que son terapia y catarsis a la par?