lunes, 21 de octubre de 2019

PASEANDO CHAVES

En esta agradable mañana visitamos la ciudad de Chaves, la Aquae Flavia romana, la Chaves medieval y moderna. Nos acompaña  Fátima, estupenda guía, arqueóloga y gran conocedora de esta interesante población. Aunque no entendemos mucho portugués, con paciencia y a veces utilizando palabras en español nos va mostrando los aspectos más llamativos y sorprendentes del patrimonio urbanístico, sus estrechas calles todavía vacías a estas horas de la mañana, las bellas plazas en su entorno, el castillo, jardines y perspectivas sobre la ciudad, restos arqueológicos, museos, iglesias, el puente de Trajano sobre el río Támega, las áreas balnearias y cómo no, el km cero, desde donde tantas personas inician su periplo hasta el sur de Portugal.


En el recorrido urbano, avanzada la mañana, no podía faltar un cafetito y ricas pastas, una delicia poder repostar en estos animados locales portugueses antes de emprender viaje hacia el castro de Ribas y Valpaso donde nuevamente nos acompaña Fátima y más tarde Augusto, siempre buen anfitrión. 


 KILÓMETRO CERO






































sábado, 19 de octubre de 2019

POR TIERRAS DEL RIBEIRO, MUCHO MÁS QUE VINO.

Acercarse a la orensana comarca del Ribeiro es empaparse de paisaje, cultura y generosidad. El vino no es el único atractivo del que el viajero podrá disfrutar en la región aunque sea éste uno de los ingredientes principales de su paisaje, gastronomía, comercio y publicidad. Al paso del turista surgirán las acentuadas laderas de cultivos, bosques y poblamiento semidisperso,  hermosas láminas de agua,  corrientes en libertad, hitos de una larga y rica historia y algo importantísimo en los tiempos en los que vivimos, personas acogedoras, hospitalarias que te hacen sentir como si no te hubieras desplazado de casa, que transmiten ilusión, conocimiento y buen hacer.

 Grandísima experiencia la vivida las jornadas del 6,7 y 8 del pasado septiembre entre los compañeros de las Asociaciones Española y Portuguesa de Lagares Rupestres en la que una vez más la familia Paadín se desvivió y nos permitió conocer la riqueza cultural y humana de estas tierras. Gracias a ellos y a cuantas personas, de una u otra forma, tuvieron contacto con nosotros durante estos días.